23/03/2017
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Movilización Docente, enseñanza en lucha

El día de ayer fue una jornada de lucha. Docentes de todo el país se dieron cita en la Marcha Federal a Plaza de Mayo. Villa Gesell también dio el presente y esta cronista tuvo la oportunidad de acompañar al mas de un centenar de maestros geselinos que se movilizaron. 

La una de la mañana era la hora pautada para el encuentro de los asistentes en Av Buenos Aires y Boulevard. Noche fresca, a los maestros se los veía emocionados, con ese calor corporal que genera la ansiedad de encontrarse, de abrazarse. Muchos con sus hijos, fueron acomodándose para partir. La salida se dio cerca de las dos de la mañana y el clima en el micro era muy cálido. Mates iban y venían, se practicaban cantitos y la charla fluía pese al cansancio, que igualmente fue ganando en muchos de nosotros. 

Como salio publicado en el diario Pagina 12, la comitiva geselina fue una de las primeras en llegar a la Plaza Alsina, que era el lugar establecido para encontrarse con la columna sur, una de las tres columnas que luego confluirían en Plaza de Mayo. En el transcurso de poco mas de una hora la calle ya se encontraba colmada, no solo de los maestros sino también de muchos gremios de auxiliares, y familias completas que habían decidido acompañar la marcha y el reclamo.

Alrededor de las diez de la mañana la columna ya casi armada empezó a marchar. Paso firme, bombos, redoblantes y canto marcaban el ritmo. Ninguna división entre los gremios, como algunos medios habían querido instaurar. Codo a codo, y de la mayor parte de las provincias del sur iban sumando sus banderas y carteles. "La educación no se vende, se defiende", "Yo no caí, yo me eleve en la escuela publica", "Paritaria nacional, ya!" eran los mas leídos tanto en carteles, como banderas o los mismos guardapolvos blancos.

Sin dudas el momento mas emocionante fue cruzar el puente Avellaneda. Los autos, camiones y motos que pasaban expresaban su apoyo, tocando bocina, saludando, gritando. La gente en los balcones aplaudía el paso de los maestros que marchando, enseñaban a luchar. Se agitaban banderas, se tiraban papelitos. Los chicos asomados a las ventanas o en las esquinas saludaban. Dentro de ese marco fue el arribo a la 9 de Julio, donde se tomaba el rumbo a Plaza de Mayo.

Antes de que arribaran las columnas, la plaza ya estaba casi colmada. Un gran escenario y varias pantallas y parlantes la rodeaban. Con la llegada de las columnas se dio inicio a los discursos de los distintos secretarios de los gremios docentes y diversas agrupaciones y asociaciones que acompañaron la marcha. El reclamo por el salario, la inflación y la aparición de Esteban Bullrich, ministro de educación de la nación, se hicieron presentes en casi todos los discursos. Como así también se hizo hincapié en que la intención del estado es desresposabilizarse de la educación publica. Latinoamerica entera también estuvo representada en voces de enviados de distintos gremios de otros países limítrofes, como Brasil.

Iba cayendo la tarde y se acercaba el final del acto. Se había hablado de una sorpresa para el final y todos estabamos muy entusiasmados. Se realizo un minuto de aplauso, mientras se recordaba la cercanía del día de la Memoria, Verdad y Justicia, en recuerdo de los 30.000 detenidos desaparecidos de la dictadura Cívico - militar - clerical.  El himno marco el cierre del acto oficial, en la voz de Charly Garcia, y sobre la ultima estrofa, un espectacular a capella de una plaza entera que vociferaba. Llego la sorpresa, y de la mano de Arbolito vino la fiesta y a pesar del agotamiento los pies bailaban y saltaban. 

Se desconcentró lentamente. Cada grupo se fue acercando a la zona donde estaban estacionados los micros y otros se dirigieron a sus respectivas paradas de colectivos. Las caras eran de emoción, mezcladas con un cansancio especial. Ese cansancio que refleja a su vez, la inexplicable sensación que genera una plaza colmada. 

Algunos quizás intenten minimizar lo que sucedió en las calles. Pero sin dudas ayer los maestros, hicieron lo que mejor saben hacer. Enseñar. Nos dieron una clase magistral de lucha y dignidad. A mi, y a toda la sociedad.  

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